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INTRODUCCIÓN.

En la fermentación del hidromiel es donde se encuentra el auténtico desafío de la elaboración del mismo. Nos encontramos ante un mosto que, a diferencia del de la cerveza, resulta bastante inhóspito para nuestras queridas levaduras por distintos motivos:

  • La miel tiene muy pocos de los nutrientes necesarios para un crecimiento y metabolismo adecuado de la levadura, en especial si ha sido hervida. Mieles más oscuras aportan mayor cantidad de los mismos, pero aun así resultan insuficientes por si solos. Son especialmente pobres en compuestos nitrogenados, fundamentales en múltiples procesos a nivel celular

  • La miel contiene gran cantidad de ácidos, que van a hacer que el mosto tienda a ser ácido, favorecido posteriormente por la producción de carbónico (más adelante se tratará la desgasificación). El pH bajo interfiere con el ciclo de las levaduras.

  • Las densidades iniciales que se manejan son muy elevadas (por encima de 1090 OG en muchos casos); tal abundancia de azúcares hace que la levadura se estrese intentando consumirlos de forma rápida y abrupta, aumentando el riesgo de producir compuestos no deseados por utilizar otras vías metabólicas y favoreciendo posteriormente el riesgo de fermentaciones estancadas.

Para comprender los requerimientos que nos van a llevar a tener una fermentación correcta, conviene conocer las distintas fases vitales por la que va a pasar la levadura una vez se encuentra en un medio adecuado.

  1. Fase de latencia: abarca las primeras horas de toma de contacto de la levadura con el mosto. En la misma no se produce división celular; la levadura se está aclimatando para la que se le viene encima y se pone a absorber todo el oxígeno que tiene disponible para fabricar las enzimas necesarias y otros compuestos que va a necesitar posteriormente. El que no es utilizado inicialmente es incorporado a esteroles para su uso posterior.

  2. Fase de crecimiento acelerado: las células de levadura comienzan a dividirse, aparecen los primeros signos de fermentación y absorben azúcares para etapas posteriores.

  3. Fase de crecimiento exponencial: se dispara el número de divisiones y el metabolismo al máximo. Visualmente se corresponde con el inicio de la formación de espuma (Krausen).

  4. Fase de deceleración de crecimiento: aproximadamente tras 12-24 horas de la inoculación de la levadura comienzan a depleccionarse los depósitos de oxígeno y se maximiza la producción de CO2. Visualmente coincide con el mayor Krausen.

  5. Fase estacionaria: ocurre cuando ya se han consumido todos los nutrientes y fermentables del medio; inicialmente puede persistir crecimiento hasta que también se agotan los nutrientes almacenados en las fases iniciales. La levadura comienza a flocular y con el tiempo (semanas) llegan a aparecer fenómenos de autolisis. Así como en la cerveza a nivel casero estos fenómenos son muy sutiles, en los hidromieles por lo visto están a la orden del día, probablemente influenciados por el grado de estrés al que se ven sometidas las levaduras en la fermentación así como por la diferencia de cepas que se utilizan.

Conociendo las necesidades de la levadura en cada momento, podemos conocer cuándo y cómo aportar los nutrientes necesarios, y comprender así las distintas estrategias que se van a comentar a continuación.

 

OXIGENACIÓN.

 

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Como ya hemos visto es vital asegurar un contenido adecuado de oxígeno durante las primeras fases de la fermentación, asegurando así un metabolismo y crecimiento óptimo de la levadura. Los métodos para oxigenar son similares a los utilizados en la elaboración de cerveza. Por orden de efectividad podrían resumirse los siguientes:

  • Salpicado o agitado: consiste en verter el mosto al fermentador asegurándonos que salpique lo más posible, interponiendo cucharas, embudos, etc… para maximizar el efecto. Puede completarse tras haber vertido el mosto continuando el agitado con un batidor de varillas acoplado o no a taladro. En caso de disponer de una botella como fermentador y tener el músculo suficiente, tapando la boca de la misma de forma estéril se puede sacudir “a lo bruto” de forma muy eficiente. En la información que aporta la casa de levaduras Wyeast se dice que se consiguen hasta 8 ppm. de oxígeno con 40 segundos de este método, que si bien no es del todo ideal es aceptable si no tenemos otra alternativa, prolongando el tiempo del mismo.

  • Oxigenación con piedra difusora: se utilizan aquellas con malla de 0.5 micrones, preferiblemente de acero por la facilidad de limpiado posterior. Las tasas de oxigenación como referencia son de 2 minutos si utilizamos oxígeno puro o de 5 minutos en caso de utilizar bomba de acuario con filtro estéril en línea. Puede aumentar en caso de mostos de densidades muy altas y la experiencia es la que va a dictar en estos casos, aunque en los primeros 2-3 días no debería de haber problemas de sobreoxigenación.

GO-FERM ®

Un pequeño inciso antes de continuar con el resto de nutrientes. Algunas de las levaduras más usadas en el panorama americano para elaborar hidromiel son de la casa Lallemand, en concreto la gama Lalvin que clásicamente se utiliza en la elaboración del vino. Aparentemente la forma de preparación de la levadura seca no incluye nutrientes que otras casas si aportan, y deben de ser suministrados durante la rehidratación de la misma para evitar que se estrese y puedan producirse productos indeseados. Go-Ferm ® es un producto de la misma casa diseñado específicamente para este fin. Se utiliza a razón de 1.25 gramos de producto por gramo de levadura, disolviéndolo en agua esterilizada caliente a razón de 17 ml de agua por galón de mosto a inocular (4.6 ml/litro). Dejar enfriar hasta los 40 grados e inocular la levadura, reposar la mezcla 15 minutos y ya está lista para inocular.

En el caso de levaduras de otra marca este paso no sería necesario, e incluso podría ser deletéreo, ya que ya incluyen sus propios nutrientes.

Por último, comentar que yo a día de hoy no he sido capaz de encontrarlo en nuestras tiendas habituales de insumos, aunque sí vía Ebay desde el Reino Unido con un precio razonable.

 

NITRÓGENO Y MICRONUTRIENTES.

Para que nuestra levadura pueda actuar de forma adecuada es necesario que tenga una disponibilidad adecuada de las moléculas que precisa para su metabolismo. Podemos hablar de las siguientes:

  • Nitrógeno: reconocemos habitualmente dos tipos de nitrógeno que van a ser necesario, que en inglés son conocidos como YANC (Yeast Assimilable Nitrogen Content) y FAN (Free Amino Nitrogen). Cuando hablamos de YANC, este incluye todo el nitrógeno asimilable en forma iónica además del FAN presente en el mosto.

    Niveles adecuados van a permitir, aparte de la reproducción adecuada de las levaduras, evitar fermentaciones estancadas, alcanzar mayores niveles de tolerancia a alcohol y producción del mismo y reducción de compuestos derivados del azufre.

  • Micronutrientes: incluyen el resto de sustancias necesarias en pequeñas cantidades que precisa la levadura, tales como minerales, vitaminas, aminoácidos etc.

Ahora viene lo interesante; ¿cómo hacemos para aportarlos? Para ello se describen a continuación una serie de regímenes, ordenados de menos a más adecuados:

  • No añadir nada: bueno, antes se hacían así. Nadie nos asegura que no vayamos a acabar con un hidromiel excelente, pero lo que sí sabemos es que va a tardar mucho más tiempo en ser bebible y que aumentan los riesgos de producir subproductos no deseados, y no todos ellos se solucionan con la guarda.

  • Utilizar lo que tengo en casa: en los textos clásicos de hidromiel se recomienda añadir como fuente de nutrientes uvas pasas, entre 5-10 machacadas y sanitizadas por cada 5 litros de hidromiel. Como inconvenientes es el poco grado de control que vamos a tener y que en función del hidromiel pueden afectar al sabor final.

    Otra opción es utilizar levadura muerta en copos de la que se usa en nutrición y que tenemos en todos los supermercados, para que nuestra levadura la “canibalice” y obtenga los nutrientes necesarios. Yo la disuelvo en agua hirviendo durante unos minutos para esterilizarla y la agrego al fermentador.

  • Adicción escalonada de nutrientes (Staggered Nutrient Additions o SNA): establecida a partir de 2008 y popularizada por autores como Ken Schramm, lo que busca es establecer unas pautas para aportar nuestros nutrientes en fases concretas del proceso de fermentación, de forma que pueda realizarse sin picos y valles de actividad y siguiendo las vías metabólicas adecuadas hasta el final de la misma.

    Para ello se va a utilizar una mezcla de dos compuestos, Fermaid K™ (una mezcla de aminoácidos, esteroles, levadura autolisada y vitaminas) y fosfato diamónico (DAP), fuente de nitrógeno y fósforo). Se va a repartir en 3-4 adicciones después de la fase de latencia de la levadura, en función de distintas densidades objetivo (grosso modo la diferencia entre la densidad inicial y la final, dividida entre tres y restada de la densidad inicial). Se hace así porque si solo aportamos DAP, al ser inorgánico, no se va absorber de forma adecuada por la levadura en las fases finales de la fermentación.

    Entonces ¿tengo que sacar calculadora y lápiz y ponerme a hacer cálculos? Para nada, gracias como siempre al altruismo de internet tenemos múltiples calculadoras online; la que más me gusta es esta: http://www.meadmakr.com/batch-buildr/. Tan solo tenemos que completar los campos de los que disponemos y nos dará al final de la tabla desglosados los tiempos y las cantidades a añadir.

  • Adicción adaptada y escalonada de nutrientes orgánicos (Tailored Organic Staggered Nutrient Additions o TOSNA): promovido por Sergio Motuela de la Melovino Craft Meadery, es el abordaje más actual y en boga para el manejo de los nutrientes, basándose sólo en la utilización de fuentes orgánicas de nitrógeno. Esto teóricamente redunda en un mejor control del pH, una reducción de compuestos no deseados y un comportamiento más predecible de las fermentaciones. Este método tiene en cuenta tanto la densidad del mosto como los aportes extra de nitrógeno en caso de utilizar fruta o zumos (una aproximación sencilla es utilizar la mitad de la dosis calculada si no se agregara).

    Para ellos se utiliza como nutriente exclusivo Fermaid O™, que se obtiene de la autolisis de levadura y contiene buenas cantidades de nitrógeno orgánico. De nuevo, podemos utilizar la calculadora de http://www.meadmakr.com/batch-buildr/ para estimar las cantidades de YAN necesarias y obtendremos las cantidades a usar y los días en que debemos agregarlas.

Por poner un ejemplo práctico de los dos últimos métodos y utilizando la calculadora antes mencionada: supongamos que queremos elaborar 20 litros de hidromiel seco, con 12 grados de alcohol y una densidad final estimada de 1005, partiendo de que nuestra levadura tiene unos requerimientos de nitrógeno medios. El programa nos proporciona que debemos partir de una densidad inicial de 1096 con aproximadamente 6.5 kg de miel. Si nos vamos a las necesidades de nutrientes, obtendríamos los siguientes protocolos:

  • Para el método SNA: 8.2 gramos de Fermaid K™ y 15.6 gramos de DAP. Se agregarían divididos en cuatro dosis a las 24, 48, 72 horas y la última cuando se hayan consumido 1/3 de los azúcares disponibles (en nuestro ejemplo y si no hago mal los cálculos, 1096-1005=91; 91/3 = 30.3; 1096-30.3=1066 aprox.) o en cualquier caso no después de 7 días.

  • Para el método TOSNA: 21.7 gramos de Fermaid O™, divididos en cuatro dosis con el mismo esquema que la anterior.

 

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PROBLEMÁTICA EN ESPAÑA


Todo lo que he referido antes es apasionante, pero a la hora de elaborar hidromiel en nuestro país con esas pautas nos encontramos con el problema fundamental de que esos “magníficos” nutrientes no están disponibles. En la búsqueda que he realizado en nuestras tiendas habituales de insumos cerveceros, salvo el fosfato diamónico que se encuentra con facilidad, no hay rastro de Fermaid K™ o Fermaid O™; de hecho éste último no está comercializado en la Unión Europea según he podido enterarme desde Lallemand.

El Fermaid K™ se puede importar desde el Reino Unido vía Ebay España con un precio razonable, por lo que es una opción a tener en cuenta. Por otro lado, y haciendo una declaración por mi parte de que no tengo ningún interés comercial al respecto, he contactado con La Tienda del Cervecero que muy amablemente han contactado con Lallemand, ofreciendo como alternativa al Fermaid O™ su producto Nutrient Vit Nature™ cuya ficha técnica se puede consultar en el siguiente enlace y que aporta 12mg/l para la dosis recomendada de producto. Si nos vamos a la siguiente tabla: http://vawa.net/YAN%20Table.pdf, se quedaría cerca de lo que aporta Fermaid O™ a dosis equivalente, que serían 16 mg/L, y sería sencillo ajustar ligeramente al alta las dosis de las calculadoras referidas previamente.

Dicho esto, en mi experiencia actual muy limitada, he utilizado el abordaje SNA pero sustituyendo el Fermaid K™ por levadura desamargada de supermercado, ya que son productos parecidos. No es lo ideal pero es una aproximación a mi entender adecuada, en espera de poder disponer de Nutrient Vit Nature™ para poder utilizar el abordaje TOSNA.

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