La elaboración casera de cerveza ofrece posibilidades casi infinitas al cervecero, pero a veces parece que te atascas y no sales de lo mismo. Si alguna vez te pasa, hay muchos modos de romper el bloqueo.

birreriaCon la cantidad de ingredientes, técnicas, estilos de cerveza y demás aspectos disponibles en nuestra afición, lo único que tienes que hacer es echarle el ojo a algo nuevo para reactivar tu interés y tus ganas de hacer birra. En este artículo se comentarán diez de esas posibilidades para desatascarte y ampliar tus horizontes.

1. Haz un monstruo

En algún momento, todo cervecero casero debería intentar la elaboración de un monstruo, una enorme barbaridad bestial de cerveza. La elaboración de un monstruo presenta varios retos. Sólo la manipulación de la gran cantidad de grano requerido y el largo hervido que será necesario para incrementar la densidad del mosto pondrá a prueba los límites de tu equipo.

Siempre es necesario inocular una cantidad suficiente de levadura sana para que la cerveza fermente completamente. Pero para cervezas de densidad extrema puede ser preciso el empleo de técnicas avanzadas, como el añadir fermentables tras la fermentación primaria o el oxigenar durante varias etapas antes de que finalice la fermentación. Y, por supuesto, la elaboración de un monstruo pondrá a prueba la paciencia del cervecero.

No obstante, esta paciencia se verá recompensada cuando muestres tu bestia a los amigos, a la familia o a los colegas cerveceros, sobre todo a esos. Una cerveza graaande bien hecha seguro que impresiona a cualquier amante de la birra. Además, como se mantiene bien, puedes seguir disfrutándola durante mucho más tiempo que una cerveza de densidad normal. Incluso podrás comprobar la evolución de su sabor con el tiempo.

2. Alcanza la perfección

Una de las ventajas de la fabricación casera de cerveza es que puedes hacer una birra distinta cada vez que te pongas. Sin embargo, el elegir una de tus recetas favoritas e ir puliéndola hasta alcanzar la perfección puede ser un reto entretenido, más que la ruleta rusa de hacer un estilo distinto en cada lote. Volver a elaborar una receta e ir perfilándola te enseñará en qué medida las diferentes variables afectan a tu cerveza. Obviamente, el efecto de estas variables individuales no será tan patente si haces una cream ale, y en el siguiente lote fabricas una imperial stout envejecida en barrica de roble.

Para afinar una receta, debes tomar notas cada vez que la elabores (ojo, y no apuntes lo que planeabas hacer, apunta lo que has hecho de verdad). También es importante la cata de la cerveza terminada, y tomar notas de la cata. En función de ésta, debes identificar los aspectos de la birra que quieres cambiar, y fabricarla otra vez, variando sólo una variable (vale, o un par, pero si no están relacionadas). Insisto, toma buenas notas de elaboración y de cata, y prueba la birra perfeccionada comparándola con los lotes anteriores.

Bien, una vez hayas conseguido la cerveza que buscabas, la elaboras otra vez sin cambios en receta o procedimiento, para comprobar tu consistencia (a ver si tienes cojones a repetirla, vaya). Si eres serio (nadie dice lo contrario), deberías comprar ingredientes para varios lotes a la vez, para minimizar posibles variaciones.

El elaborar y perfeccionar una cerveza te aporta una gran experiencia que te servirá para cualquier birra que fabriques. Además, es un proyecto a relativamente largo plazo, que además te proporcionará una birra que será cada vez mejor y mejor y mejor.

4. Participa en un concurso

Una competición puede avivar los fuegos creativos. Si nunca has participado en un concurso, este puede ser el estímulo necesario.

Como poco, el participar en un concurso te dará una información objetiva sobre tu birra. En muchos casos, esta opinión vendrá de cerveceros caseros experimentados con paladares educados y afinados.

En un concurso, obviamente compites con otros cerveceros. Sin embargo, si participas todos los años en la misma competición, también competirás contigo mismo, para ver si puedes mejorar tu clasificación año tras año.

5. Usa un ingrediente raro

Malta, lúpulo, agua y levadura. Bien, a los alemanes no parece cansarles esta fórmula, pero sí a muchos cerveceros, incluso a mí a veces.

La incorporación de un ingrediente poco habitual a una cerveza es un reto divertido. Para empezar, el decidir cuándo vas a agregar el ingrediente secreto (macerado, hervido, secundario…) ya requiere el pensar un poco o dar la brasa en los foros. Con frecuencia, mientras investigas acerca del ingrediente de marras, encontrarás sorprendente información sobre el modo de incorporar sus sabores y aromas a la birra (que nos lo digan a Blau y a mí con lo de las setas). A veces, lo que tienes que hacer es experimentar. Pero vaya, algo de experimentación con las cantidades será necesario casi siempre.

Está claro que no cualquier ingrediente dará buen sabor cuando lo echas a la brava en cualquier estilo de cerveza (quién no se acuerda de los nísperos…), pero cuando finalmente das con la combinación perfecta, disfrutarás cuando veas como las reacciones de los colegas cerveceros pasan de “¿Estás loco tío?” a “Jooder, ¡qué rica que está!”.

 

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